Hablar de impuestos ya estresa. Ahora súmale criptomonedas, wallets, exchanges y movimientos que a veces ni tú recuerdas bien… y claro que abruma. Pero si compraste, vendiste o intercambiaste cripto, en algún punto tendrás que reportarlo ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
No importa si operas con Bitcoin, Ethereum u otra moneda digital. Para efectos fiscales, pueden generar obligaciones. La clave está en entender cuándo hay ingreso, cuándo existe ganancia y cómo llevar el control sin volverte loco.
Primero: ¿qué evento sí genera impuestos?
Un error muy común es pensar que solo pagas impuestos cuando “bajas a pesos” y mandas el dinero a tu cuenta bancaria. En realidad, el momento que genera el impuesto puede ocurrir antes.
De forma general, estas situaciones pueden detonar una obligación:
- Vender criptomonedas por pesos u otra moneda fiat.
- Intercambiar una cripto por otra (por ejemplo, cambiar Bitcoin por Ethereum).
- Usar criptomonedas para pagar algo.
El punto clave es este: no pagas impuestos por tener criptomonedas, sino por la ganancia que obtienes al venderlas, cambiarlas o utilizarlas.
¿Cómo se calcula la ganancia?
Aunque suene complicado, en esencia es una resta:
Precio de venta (o valor al momento del intercambio)
menos
Precio al que compraste
Ejemplo sencillo:
- Compraste 1 Bitcoin en $400,000 pesos.
- Lo vendiste en $500,000 pesos.
Tu ganancia sería de $100,000 pesos. Sobre esa utilidad se calcula el impuesto.
Si vendes por menos de lo que pagaste, tienes una pérdida. Dependiendo de tu régimen fiscal, esa pérdida puede tener efectos que te ayuden a compensar otras ganancias.
El registro: donde muchos se tropiezan
Aquí es donde más se complica todo. En cripto puedes tener movimientos en distintos exchanges, billeteras y plataformas DeFi. Si no llevas orden, al final del año es un caos.
Necesitas tener claro:
- Fecha de compra.
- Monto invertido.
- Comisiones.
- Fecha de venta o intercambio.
- Valor al momento de cada operación.
No es exageración: sin esos datos es casi imposible calcular bien tus ganancias.
Si operas seguido, conviene usar software especializado o al menos una hoja de cálculo bien organizada. Lo importante es poder respaldar cada cifra en caso de revisión.
¿En qué régimen se declara?
En México, las ganancias por criptomonedas suelen reportarse como:
- Enajenación de bienes (cuando son operaciones esporádicas como inversión personal), o
- Actividad empresarial (si haces trading frecuente o manejas volúmenes importantes).
No es lo mismo vender de vez en cuando que estar operando todos los días. Si estás en el segundo caso, la autoridad podría considerarlo actividad empresarial.
Aquí sí vale mucho la pena hablar con un contador que realmente entienda activos digitales. No todos están actualizados en este tema.
¿Y el mining o el staking?
Si obtienes criptomonedas por minería o staking, cambia el enfoque.
En estos casos estás generando un ingreso nuevo. Ese ingreso se declara con base en el valor de mercado de la cripto en el momento en que la recibes.
Y si después la vendes más cara, vuelves a calcular la ganancia sobre la diferencia.
Es decir, pueden existir dos momentos fiscales:
- Cuando recibes la criptomoneda.
- Cuando la vendes.
Exchanges y reportes automáticos
Algunas plataformas generan reportes fiscales, pero eso no significa que el SAT ya tenga todo automáticamente ni que estés exento de declarar.
Que no haya retención automática no elimina tu obligación. La responsabilidad final es tuya.
Si transfieres criptomonedas entre tus propias wallets, no hay impuesto por sí mismo, pero sí necesitas poder demostrar que no fue una venta.
¿Y si no declaro?
La idea de que “como es cripto nadie se entera” cada vez es menos realista. Las regulaciones avanzan, los exchanges están más vigilados y cuando el dinero llega al sistema bancario tradicional, deja rastro.
No declarar puede traer multas, recargos y problemas por discrepancia fiscal.
Más que verlo desde el miedo, piensa en esto: si estás generando utilidades, estás creciendo. Y crecer también implica formalizar.
Consejos prácticos para no sufrir en la anual
- No mezcles operaciones personales con actividades de negocio.
- Guarda comprobantes de depósitos y retiros.
- Lleva el registro mes con mes, no todo al final.
- Revisa tu situación fiscal antes de hacer movimientos grandes.
Separar la emoción del mercado de la parte fiscal también ayuda. El precio puede subir o bajar, pero el impuesto se calcula sobre números reales, no sobre expectativas.
Planeación fiscal: mejor antes que después
Si planeas vender una cantidad fuerte de criptomonedas, conviene revisar el impacto fiscal antes de hacerlo. A veces dividir operaciones o anticipar pagos puede evitar un golpe fuerte en la declaración anual.
No se trata de evadir, sino de planear dentro de la ley.
Orden y claridad, tu mejor aliado
Declarar impuestos por criptomonedas no es imposible. Sí requiere disciplina y organización.
Con registros claros, asesoría adecuada y entendiendo cómo se calcula la ganancia, el proceso se vuelve mucho más manejable.
Invertir en criptomonedas puede abrir oportunidades interesantes. Solo recuerda que, como cualquier otro activo, también trae responsabilidades fiscales. Tenerlas en orden te da tranquilidad y te permite seguir operando sin pendientes con la autoridad.